1° Corintios 10:1-12

1PORQUE no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron la mar;

2Y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en la mar;

3Y todos comieron la misma vianda espiritual;

4Y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la piedra espiritual que los seguía, y la piedra era Cristo.

5Mas de muchos de ellos no se agradó Dios; por lo cual fueron postrados en el desierto.

6Empero estas cosas fueron en figura de nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron.

7Ni seáis honradores de ídolos, como algunos de ellos, según está escrito: Sentóse el pueblo á comer y á beber, y se levantaron á jugar.

8Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veinte y tres mil.

9Ni tentemos á Cristo, como también algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes.

10Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor.

11Y estas cosas les acontecieron en figura; y son escritas para nuestra admonición, en quienes los fines de los siglos han parado.

12Así que, el que piensa estar firme, mire no caiga.

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Acerca de 1° Corintios capítulo 10 versículo 1 al 12:

1° Corintios 10:1-12, (1Cor 10:1-12)

Plegaria del Día

Fiesta del Divino Niño


En el barrio “20 de Julio” de Bogotá (Colombia) se encuentra un gran santuario en honor al Divino Niño Jesús, devoción que se ha expandido por muchos países del mundo. En la actualidad no existe lugar donde su imagen no esté expuesta en parroquias, capillas, iglesias o casas.

 

Esta advocación está unida a la labor pastoral del P. Juan del Rizzo, salesiano italiano y misionero en Colombia.


Oración del Divino Niño


Divino Niño Jesús, dueño de mi corazón y mi vida, 

mi tierno y adorado Niño, 

llego hasta Ti lleno de esperanza, 

llego a Ti suplicando tu misericordia, 

quiero pedirte los abundantes bienes 

que derramas sobre tus fieles devotos,

los que tus bracitos abiertos 

reparten con amor y generosidad. 

 

Oh Niño amado, bendito Salvador, 

quédate siempre conmigo

para separarme del mal

y hacerme semejante a Ti,

haciendo que crezca en sabiduría y gracia

delante de Dios y de los hombres. 

 

¡Oh dulce y pequeño Niño Jesús,

yo te amaré siempre con toda mi alma!

Divino Niño Jesús, bendícenos

Divino Niño Jesús, escúchanos

Divino Niño Jesús, ayúdanos.

 

Niño amable de mi vida,

consuelo del cristiano,

la gracia que necesito tanto

y que me causa desesperación y agobio,

que hace que sienta intranquilidad en mi vida

pongo en tus benditas manos:

 

(pedir con mucha fe lo que se desea conseguir).

 

Padrenuestro que estas en los cielos…

 

Tú que sabes mis pesares

pues todo te lo confío,

concede la paz a los angustiados

y dale alivio al corazón mío.

 

Dios te salve María llena eres de gracia...

 

Y aunque tu amor no merezco,

no recurriré a ti en vano,

pues eres hijo de Dios

y auxilio de los cristianos.

 

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo…

 

Acuérdate oh Niño Santo amado,

que jamás se oyó decir,

que alguno haya implorado ante Ti

sin tu auxilio recibir,

por ello, con sencillez y confianza,

humilde y arrepentido,

lleno de amor y esperanza, 

sabiendo los milagros que obras 

y lo rápido que concedes remedio,

con ilusión este favor yo te pido:

 

(repetir lo que se quiere obtener).

 

Divino Niño Jesús, bendícenos,

Divino Niño Jesús, escúchanos,

Divino Niño Jesús, consuélanos,

Divino Niño Jesús, ayúdanos,

Divino Niño Jesús, protégenos,

Divino Niño Jesús defiéndenos,

Divino Niño Jesús, en ti confiamos. 

 

Así sea.

 

Rezar el Credo, Padrenuestro, Avemaría y Gloria. 

Hacer la oración y los rezos tres días seguidos.