1° Corintios 10:10-28

10Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor.

11Y estas cosas les acontecieron en figura; y son escritas para nuestra admonición, en quienes los fines de los siglos han parado.

12Así que, el que piensa estar firme, mire no caiga.

13No os ha tomado tentación, sino humana: mas fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podeís llevar; antes dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis aguantar.

14Por tanto, amados míos, huid de la idolatría.

15Como á sabios hablo; juzgad vosotros lo que digo.

16La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?

17Porque un pan, es que muchos somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel un pan.

18Mirad á Israel según la carne: los que comen de los sacrificios ¿no son partícipes con el altar?

19¿Qué pues digo? ¿Que el ídolo es algo? ¿ó que sea algo lo que es sacrificado á los ídolos?

20Antes digo que lo que los Gentiles sacrifican, á los demonios lo sacrifican, y no á Dios: y no querría que vosotros fueseis partícipes con los demonios.

21No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios: no podéis ser partícipes de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios.

22¿O provocaremos á celo al Señor? ¿Somos más fuertes que él?

23Todo me es lícito, mas no todo conviene: todo me es lícito, mas no todo edifica.

24Ninguno busque su propio bien, sino el del otro.

25De todo lo que se vende en la carnicería, comed, sin preguntar nada por causa de la conciencia;

26Porque del Señor es la tierra y lo que la hinche.

27Y si algún infiel os llama, y queréis ir, de todo lo que se os pone delante comed, sin preguntar nada por causa de la conciencia.

28Mas si alguien os dijere: Esto fué sacrificado á los ídolos: no lo comáis, por causa de aquel que lo declaró, y por causa de la conciencia: porque del Señor es la tierra y lo que la hinche.

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Acerca de 1° Corintios capítulo 10 versículo 10 al 28:

1° Corintios 10:10-28, (1Cor 10:10-28)

Plegaria del Día

Oración séptimo día de Cuaresma


En cada día de nuestra Vida Dios nos invita a volver con Él dirigiendo continuamente nuestra mente y corazón a su Voluntad, que es la plenitud del Reino de Salvación y Liberación para cada persona de la Humanidad, y ello precisa abandonar los antivalores que atraen a nuestro egoísmo apartándonos de Su Camino de Vida. Por ello cada día oramos con las Palabras que Jesús nos enseñó, la oración por excelencia…

TEXTO VICENCIANO

Debemos moldearlos para la santidad: “Para Informar, ciertamente […] cuántos cristianos hemos traído de nuevo al redil […] Todos ellos poseen Fe, pero una Fe que es tibia; todavía practican su religión, pero con frecuencia sin entenderla. Debemos introducir la luz dentro de esta semi-oscuridad, calentar este frío; edificación más que conversión, es la necesidad primordial. No hay necesidad de católicos entre nosotros. Debemos moldearlo para la santidad”. (Federico Ozanam, “Informe al Consejo General de la Sociedad de San Vicente De Paúl”, desde Lyon).

REFLEXIÓN PERSONAL

El Padre Nuestro, resume toda la enseñanza de Jesús en siete preces dirigidas al Padre. En ellas retoma las promesas del Antiguo Testamento pidiendo al Padre que Le ayude a realizarlas… 

Las tres primeras hablan de nuestra relación con Dios: expresan la intimidad con Dios y manifiestan la nueva relación con Él, que debe caracterizar la vida de la gente en las comunidades cristianas; Unión al Padre, a los hermanos y a la naturaleza. Esta familiaridad no es intimista: expresa la conciencia de pertenecer a la Gran Familia Humana, de la que participan personas de toda raza, credo y condición. 

En las cuatro peticiones de la segunda parte del Padre Nuestro pedimos por la causa de los hermanos y nuestra relación con ellos: Pan, Perdón, Victoria, Libertad; o sea, que sea restaurada y renovada la relación entre las personas, porque muestran cómo deben ser transformadas las estructuras de la comunidad y de la sociedad para que todos los hijos de Dios vivamos con igual dignidad. 

Éste es el sentido también del texto de Ozanam: la religión que al intimar con Dios nos ponga en sintonía con los gritos de la humanidad sufriente; eso es buscar el Reino, eso es entender, edificar y moldear nuestra Fe, lo que conduce a la Santidad: Vivir a Dios como Padre y descubrirnos como Hermanos en él. ¿Rezo, así, el Padre Nuestro, poniendo toda tu vida y tu compromiso en él?.

ORACIÓN FINAL

Gracias, Señor, por enseñarnos a orar con esta insuperable plegaria agradable a Nuestro Padre, que nos hermana Contigo en Él. Fraternidad que quieres subrayar con el único comentario que haces a dicha oración: perdonarnos como Él lo hace con nosotros; sin reconciliación no hay Amor y consecuentemente tampoco Vida Cristiana. Que venga sobre nuestras Vidas tu Reino y que se haga en nosotros tu Voluntad.

Amén.