1° Corintios 10:10-30

10Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor.

11Y estas cosas les acontecieron en figura; y son escritas para nuestra admonición, en quienes los fines de los siglos han parado.

12Así que, el que piensa estar firme, mire no caiga.

13No os ha tomado tentación, sino humana: mas fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podeís llevar; antes dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis aguantar.

14Por tanto, amados míos, huid de la idolatría.

15Como á sabios hablo; juzgad vosotros lo que digo.

16La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?

17Porque un pan, es que muchos somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel un pan.

18Mirad á Israel según la carne: los que comen de los sacrificios ¿no son partícipes con el altar?

19¿Qué pues digo? ¿Que el ídolo es algo? ¿ó que sea algo lo que es sacrificado á los ídolos?

20Antes digo que lo que los Gentiles sacrifican, á los demonios lo sacrifican, y no á Dios: y no querría que vosotros fueseis partícipes con los demonios.

21No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios: no podéis ser partícipes de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios.

22¿O provocaremos á celo al Señor? ¿Somos más fuertes que él?

23Todo me es lícito, mas no todo conviene: todo me es lícito, mas no todo edifica.

24Ninguno busque su propio bien, sino el del otro.

25De todo lo que se vende en la carnicería, comed, sin preguntar nada por causa de la conciencia;

26Porque del Señor es la tierra y lo que la hinche.

27Y si algún infiel os llama, y queréis ir, de todo lo que se os pone delante comed, sin preguntar nada por causa de la conciencia.

28Mas si alguien os dijere: Esto fué sacrificado á los ídolos: no lo comáis, por causa de aquel que lo declaró, y por causa de la conciencia: porque del Señor es la tierra y lo que la hinche.

29La conciencia, digo, no tuya, sino del otro. Pues ¿por qué ha de ser juzgada mi libertad por otra conciencia?

30Y si yo con agradecimiento participo, ¿por qué he de ser blasfemado por lo que doy gracias?

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Acerca de 1° Corintios capítulo 10 versículo 10 al 30:

1° Corintios 10:10-30, (1Cor 10:10-30)

Plegaria del Día

Oración para el Sábado de Gloria


"Estaba la Madre dolorosa, junto a la Cruz y lloraba mientras el Hijo moría.

Su alma triste y amorosa, traspasaba dolorosa una espada de agonía.

¡Cuán triste y afligida se vio la madre querida de tantos tormentos llena!.

Cuando ante sí contemplaba y con firmeza aceptaba del Hijo amado la pena.

¿Y cuál hombre no llorara si a la Virgen contemplara sumergida en tal dolor?

¿Y quién no se entristeciera, si así, Madre, te sintiera sujeta a tanto rigor?

Por los pecados del mundo vio en su tormento tan profundo a Jesús la dulce Madre.

Vio morir a su Hijo amado, -que rindió desamparado- , el espíritu al Padre.

Oh Madre, fuente de amor hazme sentir tu dolor para que llore contigo.

Que siempre, por Cristo amado mi corazón abrazado, más viva en él que conmigo.

Para que a amarle me anime en mi corazón imprime las llagas que tuvo en sí.

Y de tu Hijo, Señora, divide conmigo ahora las que padeció por mí.

Hazme contigo llorar y poder participar de sus penas, mientras vivo.

Porque acompañar deseo en la Cruz, donde le veo, tu corazón compasivo.

¡Virgen de vírgenes santa, llore yo con fuerza tanta, que el llanto, dulce me sea!.

Que su pasión y su muerte haga mi alma mas fuerte, y siempre sus penas vea.

Haz que su cruz me enamore; que en ella viva y adore, con un corazón propicio.

Su verdad en mi encienda y contigo me defienda en el día del gran Juicio.

Haz que Cristo con su muerte sea mi esperanza fuerte en el supremo vaivén.

Que mi cuerpo quede en calma y con él vaya mi alma a la eterna gloria."


Amén.