1° Corintios 10:11-20

11Y estas cosas les acontecieron en figura; y son escritas para nuestra admonición, en quienes los fines de los siglos han parado.

12Así que, el que piensa estar firme, mire no caiga.

13No os ha tomado tentación, sino humana: mas fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podeís llevar; antes dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis aguantar.

14Por tanto, amados míos, huid de la idolatría.

15Como á sabios hablo; juzgad vosotros lo que digo.

16La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?

17Porque un pan, es que muchos somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel un pan.

18Mirad á Israel según la carne: los que comen de los sacrificios ¿no son partícipes con el altar?

19¿Qué pues digo? ¿Que el ídolo es algo? ¿ó que sea algo lo que es sacrificado á los ídolos?

20Antes digo que lo que los Gentiles sacrifican, á los demonios lo sacrifican, y no á Dios: y no querría que vosotros fueseis partícipes con los demonios.

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Acerca de 1° Corintios capítulo 10 versículo 11 al 20:

1° Corintios 10:11-20, (1Cor 10:11-20)

Plegaria del Día

Oración de Adviento


Padre, desde el Jordán enviaste un mensajero a preparar los corazones para recibir a tu Hijo. Ayúdanos a arrepentirnos de nues­tros pecados, cambiar de vida y recibirlo dignamente.

Somos pobres y esperamos tus dones; somos seres de frágil barro y esperamos al Alfarero; somos esclavos y esperamos al Libertador; somos peregrinos y esperamos al que es la Meta; somos pecadores y esperamos al que es la Gracia.

Despierta en nosotros, Señor, el amor a la verdad; suscita en noso­tros el espíritu de oración y de conversión y haz que salgamos peregrinos al encuentro del que es la Navidad. Concédenos, Señor, lle­gar a la noche santa de la Navidad con un corazón renovado y lleno de fe, esperanza y caridad.

Ilumina nuestros pasos y haz que tu Luz sea nuestra luz. Guíanos por el camino que conduce a Belén, para contemplar allí a tu Hijo amado y experimentar su presencia. Te lo pedimos por Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina por siglos de los siglos.

Amén.