1° Corintios 10:11-26

11Y estas cosas les acontecieron en figura; y son escritas para nuestra admonición, en quienes los fines de los siglos han parado.

12Así que, el que piensa estar firme, mire no caiga.

13No os ha tomado tentación, sino humana: mas fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podeís llevar; antes dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis aguantar.

14Por tanto, amados míos, huid de la idolatría.

15Como á sabios hablo; juzgad vosotros lo que digo.

16La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?

17Porque un pan, es que muchos somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel un pan.

18Mirad á Israel según la carne: los que comen de los sacrificios ¿no son partícipes con el altar?

19¿Qué pues digo? ¿Que el ídolo es algo? ¿ó que sea algo lo que es sacrificado á los ídolos?

20Antes digo que lo que los Gentiles sacrifican, á los demonios lo sacrifican, y no á Dios: y no querría que vosotros fueseis partícipes con los demonios.

21No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios: no podéis ser partícipes de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios.

22¿O provocaremos á celo al Señor? ¿Somos más fuertes que él?

23Todo me es lícito, mas no todo conviene: todo me es lícito, mas no todo edifica.

24Ninguno busque su propio bien, sino el del otro.

25De todo lo que se vende en la carnicería, comed, sin preguntar nada por causa de la conciencia;

26Porque del Señor es la tierra y lo que la hinche.

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Acerca de 1° Corintios capítulo 10 versículo 11 al 26:

1° Corintios 10:11-26, (1Cor 10:11-26)

Plegaria del Día

Oración a San Joaquín y Santa Ana en su día


Bienaventurados sois, oh Santos Joaquín y Ana, por habernos dado aquella niña benditísima, que alcanzó la más alta dignidad que puede tener criatura, pues vino a ser Madre del mismo Dios hecho hombre, y a tener en sus entrañas al que tiene colgado de tres dedos el universo; y vosotros después de ella sois gloriosísimos, pues sois padre de la Madre de Dios porque engendrasteis por gracia y por don sobrenatural a la que nos dio a Jesucristo fuente de gracia y Salvador del mundo.

¡Oh cuan ricamente adornó con todas las virtudes vuestras almas el Señor, para haceros tan señalada merced! Pues por estas mismas gracias que recibisteis, y por aquella soberana Princesa que disteis al mundo, os suplicamos que nos seáis abogados piadosos para con vuestra hija y con su Hijo Jesucristo, y nos alcancéis al amparo de la Madre y la bendición del Hijo, y perseverancia en la virtud y buena muerte, para gozar con ellos y de vos en los siglos de los siglos.

Amén.