1° Corintios 10:12-26

12Así que, el que piensa estar firme, mire no caiga.

13No os ha tomado tentación, sino humana: mas fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podeís llevar; antes dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis aguantar.

14Por tanto, amados míos, huid de la idolatría.

15Como á sabios hablo; juzgad vosotros lo que digo.

16La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?

17Porque un pan, es que muchos somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel un pan.

18Mirad á Israel según la carne: los que comen de los sacrificios ¿no son partícipes con el altar?

19¿Qué pues digo? ¿Que el ídolo es algo? ¿ó que sea algo lo que es sacrificado á los ídolos?

20Antes digo que lo que los Gentiles sacrifican, á los demonios lo sacrifican, y no á Dios: y no querría que vosotros fueseis partícipes con los demonios.

21No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios: no podéis ser partícipes de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios.

22¿O provocaremos á celo al Señor? ¿Somos más fuertes que él?

23Todo me es lícito, mas no todo conviene: todo me es lícito, mas no todo edifica.

24Ninguno busque su propio bien, sino el del otro.

25De todo lo que se vende en la carnicería, comed, sin preguntar nada por causa de la conciencia;

26Porque del Señor es la tierra y lo que la hinche.

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Acerca de 1° Corintios capítulo 10 versículo 12 al 26:

1° Corintios 10:12-26, (1Cor 10:12-26)

Plegaria del Día

UNA ORACIÓN PARA LOS SACERDOTES

Guardadlos, Os pido, amado señor. Protegerlos, Jesús, con Divino Amor. Cada día se ofrecen a vos sin cesar. Consumiendo la vida ante vuestro altar. Guardarlos del mundo señor, donde están. Pues aun separados, los persigue Satan. Si placeres mundanos les llegasen a tentar, Corazón de Jesús, favor de abrigar. Guardad, Proteged. Defendedlos, señor, Cuando solos y tristes se encuentren. También son humanos con animo frágil. Aveces se abruman, sintiéndose débil. Guardadlos sin mancha cual ostia sin par, Que acarician diario en el santo altar. Ahora, dignaos, Señor, bendecid sus obras, palabras, y todo sentir.