1° Corintios 10:12-33

12Así que, el que piensa estar firme, mire no caiga.

13No os ha tomado tentación, sino humana: mas fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podeís llevar; antes dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis aguantar.

14Por tanto, amados míos, huid de la idolatría.

15Como á sabios hablo; juzgad vosotros lo que digo.

16La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?

17Porque un pan, es que muchos somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel un pan.

18Mirad á Israel según la carne: los que comen de los sacrificios ¿no son partícipes con el altar?

19¿Qué pues digo? ¿Que el ídolo es algo? ¿ó que sea algo lo que es sacrificado á los ídolos?

20Antes digo que lo que los Gentiles sacrifican, á los demonios lo sacrifican, y no á Dios: y no querría que vosotros fueseis partícipes con los demonios.

21No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios: no podéis ser partícipes de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios.

22¿O provocaremos á celo al Señor? ¿Somos más fuertes que él?

23Todo me es lícito, mas no todo conviene: todo me es lícito, mas no todo edifica.

24Ninguno busque su propio bien, sino el del otro.

25De todo lo que se vende en la carnicería, comed, sin preguntar nada por causa de la conciencia;

26Porque del Señor es la tierra y lo que la hinche.

27Y si algún infiel os llama, y queréis ir, de todo lo que se os pone delante comed, sin preguntar nada por causa de la conciencia.

28Mas si alguien os dijere: Esto fué sacrificado á los ídolos: no lo comáis, por causa de aquel que lo declaró, y por causa de la conciencia: porque del Señor es la tierra y lo que la hinche.

29La conciencia, digo, no tuya, sino del otro. Pues ¿por qué ha de ser juzgada mi libertad por otra conciencia?

30Y si yo con agradecimiento participo, ¿por qué he de ser blasfemado por lo que doy gracias?

31Si pues coméis, ó bebéis, ó hacéis otra cosa, haced lo todo á gloria de Dios.

32Sed sin ofensa á Judíos, y á Gentiles, y á la iglesia de Dios;

33Como también yo en todas las cosas complazco á todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos.

Siguiente Versículo 34
Compartir en Facebook

Capítulos

01 02 03 04 05 06 07 08 09 10 11 12 13 14 15 16

Acerca de 1° Corintios capítulo 10 versículo 12 al 33:

1° Corintios 10:12-33, (1Cor 10:12-33)

Plegaria del Día

Oración para aceptar a Jesús como Salvador

Padre Celestial, yo ....(nombre), gracias por darme a Jesús, tu Hijo unigénito para morir por mí en la cruz llevando mis pecados y enfermedades, para que yo pudiera morir al pecado y vivir una vida íntegra. En el pasado, mi mente estaba a ciegas sobre la forma de salvación que tú habías preparado para mí. Y así yo traté de justificarme ante ti por mis buenas obras   no sabiendo que «mis buenas obras son como paño manchado».  (Is 64, 6). Hoy me encuentro totalmente inútil delante de ti, incapaz de hacer nada por mí mismo para salvarme. Como San Pablo, yo grito : «¡Desgraciado de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo que me lleva a la muerte?» (Rom 7, 24)

Hoy, Oh mi Jesús, estoy convencido en mi corazón que «no hay Salvación en ningún otro, porque no hay bajo el cielo otro nombre dado entre los hombres por el cual nosotros debamos salvarnos.» (Hch 4, 12)

Y así Padre, trayendo a la mente tu promesa. «Cuando me busquéis de todo corazón, me dejaré encontrar de vosotros» (Jer 29, 13-14), vengo ante Ti abierto de mente y corazón buscando tu salvación, y confieso abiertamente delante de todos que Jesucristo es el único Salvador del mundo. Yo creo esto con todo mi corazón, y lo proclamaré sin avergonzarme en el futuro delante de los hombres.

Padre, hoy, convencido verdaderamente de mi fracaso para crecer en la gracia que Tú me has dado, vengo ante Ti con un espíritu deshecho, a confesar mi pecado de rechazar el Señorío de Jesús en mi vida, que es tan necesario para mi salvación.

Y así Padre, conforme a tu plan de salvación yo creo, en mi corazón y abiertamente proclamo que Jesucristo es el Señor (Rom 10, 9). Yo deseo ser un Cristiano llenado del Espíritu y cantar tus alabanzas por siempre. (Ef 5 , 18).

Señor Jesucristo, yo creo que eres el Hijo del Dios Vivo, nacido de la Virgen María, para ser el Salvador de todos los hombres. Te confieso mis pecados y te acepto como mi Salvador, Señor y Maestro. Lávame hasta quedar limpio en tu preciosa Sangre. Libérame completamente del dominio de Satanás, de mis tendencias a pecar, de mi egoísmo y egocentrismo. Ven al trono de mi corazón, amado Jesús. Yo quiero que seas el Señor de mi vida, el dueño indiscutible de todo lo que soy y de todo lo que tengo. Te invito a que entres en todas las áreas de mi vida, para que seas el dueño de mi vida y me controles y me guíes como te plazca. (Ahora menciona cada área de tu vida cuando dices: «Yo te entrego»). Yo te entrego mi vida entera   mi familia, trabajo, negocios, propiedades, casa, dinero, entendimiento, educación, amigos, entretenimientos, estudios, aficiones, etc.

Ven Señor Jesús, Tú eres mi todo. Yo creo en tu palabra «A todos los que Le recibieron, a los que creen en Su nombre, Él les dio poder de hacerse hijos de Dios, quienes fueron nacidos, no de la sangre, ni del deseo de la carne, ni del deseo del hombre, sino de Dios.» (Jn 1, 12-13). Gracias Jesús. Alabado seas Jesús, Gloria a tu nombre. (Continua alabando a Jesús   canta un himno de alabanza a Jesús). Lee los siguientes pasajes bíblicos:  Is 43, 1-12;  Rom 10, 5-21;  Ap 7, 9-17