1° Corintios 10:16-17

16La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?

17Porque un pan, es que muchos somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel un pan.

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Acerca de 1° Corintios capítulo 10 versículo 16 al 17:

1° Corintios 10:16-17, (1Cor 10:16-17)

Plegaria del Día

Papa Francisco sobre el matrimonio

"El matrimonio es para siempre, si no lo crees mejor no te cases"


"Hay que vivir una vida de matrimonio para siempre, y no como aquellos que dicen: mientras dure el amor. No, es para siempre, si no será así, es mejor que no te cases", así se expresó el Santo Padre el 21 de junio durante su audiencia general de los miércoles. Dirigiéndose a 12.000 peregrinos en la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco agregó:

"Pensamos que es algo difícil, que es más fácil ser delincuentes que santos, pero podemos ser santos porque el Señor es quien nos ayuda a llegar a la Santidad".

El Papa Francisco se paseaba en su papamóvil, deteniéndose en el camino para saludar a los peregrinos y besar a los bebés presentes. Un niño se despidió casualmente del Papa mientras era devuelto a sus padres.

En su charla, el Papa reflexionó sobre la intercesión de los santos, que son hermanos y hermanas mayores que han seguido nuestro mismo camino, experimentando nuestras mismas luchas y viviendo para siempre en el abrazo de Dios y que también interceden por nosotros en el matrimonio.

Los santos son hermanos.

Su existencia nos demuestra que la vida cristiana no es un ideal inalcanzable, y juntos nos consuelan:

No estamos solos, la Iglesia está compuesta por innumerables hermanos y hermanas, a menudo anónimos, que nos han precedido y que, a través de la acción del Espíritu Santo, están involucrados en asuntos de aquellos que todavía viven aquí.

Los santos y el matrimonio.

Así como su intercesión es invocada en el Bautismo, la Iglesia pide el apoyo de los santos en el sacramento del matrimonio para que las parejas puedan tener el valor de decir "por siempre y para siempre".

Hay que vivir una vida de matrimonio para siempre, y no como aquellos que dicen: mientras dure el amor. No, es para siempre, si no será así, es mejor que no te cases, es para siempre o nada, por eso se invoca su presencia en la liturgia nupcial.

Dios nunca nos abandona.


La vida de los santos sirvió como un recordatorio de que Dios nunca nos abandona y en tiempos de prueba y sufrimiento, envía a sus ángeles a llenarnos de consolación.

Hay ángeles que se presentan con rostro y corazón humano, porque los santos de Dios están siempre aquí, escondidos entre nosotros.

Otro sacramento en el que se invoca a los santos es el Santo Orden, en el que los candidatos al sacerdocio se postran en el suelo mientras el obispo y toda la asamblea rezan la letanía de los santos.

Un hombre sería aplastado bajo el peso de la misión que le fue confiada, pero al sentir que todo el paraíso está detrás de él, que la gracia de Dios no fallará porque Jesús es siempre fiel, puede avanzar serenamente y refrescarse. No estamos solos.

El mundo necesita esperanza.


El Papa Francisco dijo a los peregrinos que los cristianos necesitamos a los santos que vivieron sus vidas aspirando a la caridad y la fraternidad porque sin ellos, el mundo no tendría esperanza.

Que el Señor nos dé la gracia de creer tan profundamente en él que nos convirtamos en imágenes de Cristo para este mundo.

Usar los dones y talentos que Dios nos ha dado


Antes de la audiencia general, el Santo Padre se reunió con miembros del Salón de la Fama del Fútbol Americano, incluyendo al propietario de los Dallas Cowboys, Jerry Jones, que será incorporado a la prestigiosa asociación el 5 de agosto:

Como muchos de ustedes saben, soy un ávido seguidor del fútbol, pero de donde yo vengo, ¡el juego se juega de manera muy diferente!

Los valores del trabajo en equipo, juego limpio y búsqueda de la excelencia personal no son sólo importantes en el campo, sino que se necesitan urgentemente fuera de él, en todos los niveles de nuestra vida como comunidad.

Nuestro mundo, y especialmente nuestros jóvenes, necesitan modelos, personas que nos muestren cómo sacar lo mejor de nosotros mismos, usar nuestros dones y talentos dados por Dios y, al hacerlo, señalar el camino hacia un futuro mejor para todas nuestras comunidades.