1° Corintios 10:17-26

17Porque un pan, es que muchos somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel un pan.

18Mirad á Israel según la carne: los que comen de los sacrificios ¿no son partícipes con el altar?

19¿Qué pues digo? ¿Que el ídolo es algo? ¿ó que sea algo lo que es sacrificado á los ídolos?

20Antes digo que lo que los Gentiles sacrifican, á los demonios lo sacrifican, y no á Dios: y no querría que vosotros fueseis partícipes con los demonios.

21No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios: no podéis ser partícipes de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios.

22¿O provocaremos á celo al Señor? ¿Somos más fuertes que él?

23Todo me es lícito, mas no todo conviene: todo me es lícito, mas no todo edifica.

24Ninguno busque su propio bien, sino el del otro.

25De todo lo que se vende en la carnicería, comed, sin preguntar nada por causa de la conciencia;

26Porque del Señor es la tierra y lo que la hinche.

Siguiente Versículo 27
Compartir en Facebook

Capítulos

01 02 03 04 05 06 07 08 09 10 11 12 13 14 15 16

Acerca de 1° Corintios capítulo 10 versículo 17 al 26:

1° Corintios 10:17-26, (1Cor 10:17-26)

Plegaria del Día

Oración a Santa Cecilia en su día para pedir favores


Gloriosa Virgen y mártir Santa Cecilia, modelo de esposa fidelísima de Jesús, vedme aquí postrado humildemente ante vuestras plantas para solicitar vuestra ayuda y comprensión. 

Soy un pobre pecador que vengo a implorar con todo mi ser vuestra poderosa intercesión ante Jesús a quién tanto amasteis; os suplico santa Cecilia que me consigáis un verdadero arrepentimiento de mis pecados, un propósito eficaz de enmienda y una heroica fortaleza para confesar y defender la fe que he profesado.  

Santa bendita y milagrosa, alcánzame la gracia de vivir y morir en esta santa fe, de ser mejor con mis semejantes y no olvidar nunca las bendiciones que Dios me da, así como también los favores especialesque con fe y humildad deposito en tus manos:

(mencionar ahora la petición)

 Escucha y alcánzame mis súplicas, ¡oh virgen poderosísima!, no permitas que mi sufrimiento se alargue más, que tu bondadoso corazón sea mi refugio que tu ejemplo me ayude a mejorar en mis acciones para que merezca gozar un día de la eterna bienaventuranza.