1° Corintios 10:18-29

18Mirad á Israel según la carne: los que comen de los sacrificios ¿no son partícipes con el altar?

19¿Qué pues digo? ¿Que el ídolo es algo? ¿ó que sea algo lo que es sacrificado á los ídolos?

20Antes digo que lo que los Gentiles sacrifican, á los demonios lo sacrifican, y no á Dios: y no querría que vosotros fueseis partícipes con los demonios.

21No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios: no podéis ser partícipes de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios.

22¿O provocaremos á celo al Señor? ¿Somos más fuertes que él?

23Todo me es lícito, mas no todo conviene: todo me es lícito, mas no todo edifica.

24Ninguno busque su propio bien, sino el del otro.

25De todo lo que se vende en la carnicería, comed, sin preguntar nada por causa de la conciencia;

26Porque del Señor es la tierra y lo que la hinche.

27Y si algún infiel os llama, y queréis ir, de todo lo que se os pone delante comed, sin preguntar nada por causa de la conciencia.

28Mas si alguien os dijere: Esto fué sacrificado á los ídolos: no lo comáis, por causa de aquel que lo declaró, y por causa de la conciencia: porque del Señor es la tierra y lo que la hinche.

29La conciencia, digo, no tuya, sino del otro. Pues ¿por qué ha de ser juzgada mi libertad por otra conciencia?

Siguiente Versículo 30
Compartir en Facebook

Capítulos

01 02 03 04 05 06 07 08 09 10 11 12 13 14 15 16

Acerca de 1° Corintios capítulo 10 versículo 18 al 29:

1° Corintios 10:18-29, (1Cor 10:18-29)

Plegaria del Día

Oración para la familia


Padre nuestro que estás en el cielo, en la tierra y en el mar,

te doy gracias por tu hijo, nuestro Salvador Jesucristo,

que dio su santa sangre por nosotros,

para que fuéramos liberados de todos nuestros pecados.


Hoy te pido, que con la misma sangre que fue derramada en la cruz,

cubras a mi familia con ella, para que ningún mal sea capaz de acecharnos.


Expulsa lejos de nosotros a todo aquel y aquello que quiera dañarnos,

aleja todo peligro y amenaza que se oculte entre las sombras,

las malas influencias y malas palabras.


Cubre con tu majestuosa sangre cada costado de mi hogar,

y asimismo, la mente y pensamientos de cada uno que en ella habitamos.


Maravilloso y bondadoso Dios, a tus ojos somos perdonados y puros,

a la espera de que llegue nuestro momento y vivir en el triunfo,

enséñanos el camino del amor y la paz,

aparta todo orgullo, desprecio, ira y depresión.


Arrópanos en tu manto amoroso

y cada uno seamos fieles oyentes de tu testimonio,

sin burlas ni quejas sobre ellos, ni blasfemias o actos que a tus ojos no son agradables.

En el nombre de Jesús. Amén.