1° Corintios 10:18-30

18Mirad á Israel según la carne: los que comen de los sacrificios ¿no son partícipes con el altar?

19¿Qué pues digo? ¿Que el ídolo es algo? ¿ó que sea algo lo que es sacrificado á los ídolos?

20Antes digo que lo que los Gentiles sacrifican, á los demonios lo sacrifican, y no á Dios: y no querría que vosotros fueseis partícipes con los demonios.

21No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios: no podéis ser partícipes de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios.

22¿O provocaremos á celo al Señor? ¿Somos más fuertes que él?

23Todo me es lícito, mas no todo conviene: todo me es lícito, mas no todo edifica.

24Ninguno busque su propio bien, sino el del otro.

25De todo lo que se vende en la carnicería, comed, sin preguntar nada por causa de la conciencia;

26Porque del Señor es la tierra y lo que la hinche.

27Y si algún infiel os llama, y queréis ir, de todo lo que se os pone delante comed, sin preguntar nada por causa de la conciencia.

28Mas si alguien os dijere: Esto fué sacrificado á los ídolos: no lo comáis, por causa de aquel que lo declaró, y por causa de la conciencia: porque del Señor es la tierra y lo que la hinche.

29La conciencia, digo, no tuya, sino del otro. Pues ¿por qué ha de ser juzgada mi libertad por otra conciencia?

30Y si yo con agradecimiento participo, ¿por qué he de ser blasfemado por lo que doy gracias?

Siguiente Versículo 31
Compartir en Facebook

Capítulos

01 02 03 04 05 06 07 08 09 10 11 12 13 14 15 16

Acerca de 1° Corintios capítulo 10 versículo 18 al 30:

1° Corintios 10:18-30, (1Cor 10:18-30)

Plegaria del Día

UNA ORACIÓN PARA LOS SACERDOTES

Guardadlos, Os pido, amado señor. Protegerlos, Jesús, con Divino Amor. Cada día se ofrecen a vos sin cesar. Consumiendo la vida ante vuestro altar. Guardarlos del mundo señor, donde están. Pues aun separados, los persigue Satan. Si placeres mundanos les llegasen a tentar, Corazón de Jesús, favor de abrigar. Guardad, Proteged. Defendedlos, señor, Cuando solos y tristes se encuentren. También son humanos con animo frágil. Aveces se abruman, sintiéndose débil. Guardadlos sin mancha cual ostia sin par, Que acarician diario en el santo altar. Ahora, dignaos, Señor, bendecid sus obras, palabras, y todo sentir.