1° Corintios 10:19-30

19¿Qué pues digo? ¿Que el ídolo es algo? ¿ó que sea algo lo que es sacrificado á los ídolos?

20Antes digo que lo que los Gentiles sacrifican, á los demonios lo sacrifican, y no á Dios: y no querría que vosotros fueseis partícipes con los demonios.

21No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios: no podéis ser partícipes de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios.

22¿O provocaremos á celo al Señor? ¿Somos más fuertes que él?

23Todo me es lícito, mas no todo conviene: todo me es lícito, mas no todo edifica.

24Ninguno busque su propio bien, sino el del otro.

25De todo lo que se vende en la carnicería, comed, sin preguntar nada por causa de la conciencia;

26Porque del Señor es la tierra y lo que la hinche.

27Y si algún infiel os llama, y queréis ir, de todo lo que se os pone delante comed, sin preguntar nada por causa de la conciencia.

28Mas si alguien os dijere: Esto fué sacrificado á los ídolos: no lo comáis, por causa de aquel que lo declaró, y por causa de la conciencia: porque del Señor es la tierra y lo que la hinche.

29La conciencia, digo, no tuya, sino del otro. Pues ¿por qué ha de ser juzgada mi libertad por otra conciencia?

30Y si yo con agradecimiento participo, ¿por qué he de ser blasfemado por lo que doy gracias?

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Acerca de 1° Corintios capítulo 10 versículo 19 al 30:

1° Corintios 10:19-30, (1Cor 10:19-30)

Plegaria del Día

Oraciones para Bendecir el Hogar

Dios mío bendice mi casa, para que sea el hogar del amor y de la paz. 

Bendice la puerta abierta como dos brazos extendidos que dan la bienvenida. 

Bendice las ventanas que dejan entrar el sol a raudales cada mañana y por donde se asoman las estrellas que son luces de esperanza. 

Bendice los muros que nos defienden del viento, del frío y que son nuestros amigos en las horas que pasan. 

Bendice nuestra mesa y los sitios de trabajo para que nos ayudes y el lugar de reposo para que nos guardes. 

Bendice el techo que cobija los afanes de hoy y los sueños de mañana y que guarda para siempre entre los vivos la memoria sagrada de los que se han ido. 

Bendice la luz de la casa: la madre, la fuerza y el aliento... el padre y que sean benditos los hijos  luz y esperanza de ellos. 

Bendice los sentimientos, las ternuras, los anhelos que florecerán en nuestras vidas. 

Bendice nuestros pensamientos para que sean puros, las palabras para que sean rectas, nuestros actos para que nos conduzcan hacia TI. 

Bendice nuestras horas de paz y de silencio, para que fortalezcamos juntos nuestro espíritu. 

Bendice nuestros dolores y alegrías porque son el corazón de la familia. 

Señor quédate con nosotros... en tu morada... en nuestra casa...