1° Corintios 10:19-31

19¿Qué pues digo? ¿Que el ídolo es algo? ¿ó que sea algo lo que es sacrificado á los ídolos?

20Antes digo que lo que los Gentiles sacrifican, á los demonios lo sacrifican, y no á Dios: y no querría que vosotros fueseis partícipes con los demonios.

21No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios: no podéis ser partícipes de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios.

22¿O provocaremos á celo al Señor? ¿Somos más fuertes que él?

23Todo me es lícito, mas no todo conviene: todo me es lícito, mas no todo edifica.

24Ninguno busque su propio bien, sino el del otro.

25De todo lo que se vende en la carnicería, comed, sin preguntar nada por causa de la conciencia;

26Porque del Señor es la tierra y lo que la hinche.

27Y si algún infiel os llama, y queréis ir, de todo lo que se os pone delante comed, sin preguntar nada por causa de la conciencia.

28Mas si alguien os dijere: Esto fué sacrificado á los ídolos: no lo comáis, por causa de aquel que lo declaró, y por causa de la conciencia: porque del Señor es la tierra y lo que la hinche.

29La conciencia, digo, no tuya, sino del otro. Pues ¿por qué ha de ser juzgada mi libertad por otra conciencia?

30Y si yo con agradecimiento participo, ¿por qué he de ser blasfemado por lo que doy gracias?

31Si pues coméis, ó bebéis, ó hacéis otra cosa, haced lo todo á gloria de Dios.

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Acerca de 1° Corintios capítulo 10 versículo 19 al 31:

1° Corintios 10:19-31, (1Cor 10:19-31)

Plegaria del Día

Oración a Santa Lucía para sanar enfermedades de la vista


Oh queridísima Santa Lucía, acudo a ti para que intercedas ante el Trono divino y me consigas las gracias que necesita mi alma para vivir en santidad.

Tú preferiste que tus ojos fueran arrancados en lugar de negar la fe y contaminar tu alma; Y Dios, a través de un milagro extraordinario, los reemplazó con otro par de ojos perfectos para recompensar vuestra virtud y fe, designándote como la protectora contra las enfermedades de la vista.

(Nombrar aquí su intención)

Oh, apreciada Santa Lucía, vengo a ti para que protejas mi vista y sanes la enfermedad en mis ojos.

Ayúdame a conservar la luz de mis ojos para que puedan ver las bellezas de la creación, el resplandor del sol, el color de las flores y la sonrisa de los niños.

Preserva también los ojos de mi alma, la fe, a través de la cual puedo conocer a mi Dios, entender Sus enseñanzas, reconocer Su amor por mí y a nunca perder el camino que me lleva a donde tú, Santa Lucía, te encuentras en compañía de Los ángeles y los santos.

Oh Santa Lucía, protege mis ojos y conserva mi fe.

Amén.