1° Corintios 10:21-32

21No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios: no podéis ser partícipes de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios.

22¿O provocaremos á celo al Señor? ¿Somos más fuertes que él?

23Todo me es lícito, mas no todo conviene: todo me es lícito, mas no todo edifica.

24Ninguno busque su propio bien, sino el del otro.

25De todo lo que se vende en la carnicería, comed, sin preguntar nada por causa de la conciencia;

26Porque del Señor es la tierra y lo que la hinche.

27Y si algún infiel os llama, y queréis ir, de todo lo que se os pone delante comed, sin preguntar nada por causa de la conciencia.

28Mas si alguien os dijere: Esto fué sacrificado á los ídolos: no lo comáis, por causa de aquel que lo declaró, y por causa de la conciencia: porque del Señor es la tierra y lo que la hinche.

29La conciencia, digo, no tuya, sino del otro. Pues ¿por qué ha de ser juzgada mi libertad por otra conciencia?

30Y si yo con agradecimiento participo, ¿por qué he de ser blasfemado por lo que doy gracias?

31Si pues coméis, ó bebéis, ó hacéis otra cosa, haced lo todo á gloria de Dios.

32Sed sin ofensa á Judíos, y á Gentiles, y á la iglesia de Dios;

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Acerca de 1° Corintios capítulo 10 versículo 21 al 32:

1° Corintios 10:21-32, (1Cor 10:21-32)

Plegaria del Día

Fiesta del Divino Niño


En el barrio “20 de Julio” de Bogotá (Colombia) se encuentra un gran santuario en honor al Divino Niño Jesús, devoción que se ha expandido por muchos países del mundo. En la actualidad no existe lugar donde su imagen no esté expuesta en parroquias, capillas, iglesias o casas.

 

Esta advocación está unida a la labor pastoral del P. Juan del Rizzo, salesiano italiano y misionero en Colombia.


Oración del Divino Niño


Divino Niño Jesús, dueño de mi corazón y mi vida, 

mi tierno y adorado Niño, 

llego hasta Ti lleno de esperanza, 

llego a Ti suplicando tu misericordia, 

quiero pedirte los abundantes bienes 

que derramas sobre tus fieles devotos,

los que tus bracitos abiertos 

reparten con amor y generosidad. 

 

Oh Niño amado, bendito Salvador, 

quédate siempre conmigo

para separarme del mal

y hacerme semejante a Ti,

haciendo que crezca en sabiduría y gracia

delante de Dios y de los hombres. 

 

¡Oh dulce y pequeño Niño Jesús,

yo te amaré siempre con toda mi alma!

Divino Niño Jesús, bendícenos

Divino Niño Jesús, escúchanos

Divino Niño Jesús, ayúdanos.

 

Niño amable de mi vida,

consuelo del cristiano,

la gracia que necesito tanto

y que me causa desesperación y agobio,

que hace que sienta intranquilidad en mi vida

pongo en tus benditas manos:

 

(pedir con mucha fe lo que se desea conseguir).

 

Padrenuestro que estas en los cielos…

 

Tú que sabes mis pesares

pues todo te lo confío,

concede la paz a los angustiados

y dale alivio al corazón mío.

 

Dios te salve María llena eres de gracia...

 

Y aunque tu amor no merezco,

no recurriré a ti en vano,

pues eres hijo de Dios

y auxilio de los cristianos.

 

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo…

 

Acuérdate oh Niño Santo amado,

que jamás se oyó decir,

que alguno haya implorado ante Ti

sin tu auxilio recibir,

por ello, con sencillez y confianza,

humilde y arrepentido,

lleno de amor y esperanza, 

sabiendo los milagros que obras 

y lo rápido que concedes remedio,

con ilusión este favor yo te pido:

 

(repetir lo que se quiere obtener).

 

Divino Niño Jesús, bendícenos,

Divino Niño Jesús, escúchanos,

Divino Niño Jesús, consuélanos,

Divino Niño Jesús, ayúdanos,

Divino Niño Jesús, protégenos,

Divino Niño Jesús defiéndenos,

Divino Niño Jesús, en ti confiamos. 

 

Así sea.

 

Rezar el Credo, Padrenuestro, Avemaría y Gloria. 

Hacer la oración y los rezos tres días seguidos.