1° Corintios 10:22-31

22¿O provocaremos á celo al Señor? ¿Somos más fuertes que él?

23Todo me es lícito, mas no todo conviene: todo me es lícito, mas no todo edifica.

24Ninguno busque su propio bien, sino el del otro.

25De todo lo que se vende en la carnicería, comed, sin preguntar nada por causa de la conciencia;

26Porque del Señor es la tierra y lo que la hinche.

27Y si algún infiel os llama, y queréis ir, de todo lo que se os pone delante comed, sin preguntar nada por causa de la conciencia.

28Mas si alguien os dijere: Esto fué sacrificado á los ídolos: no lo comáis, por causa de aquel que lo declaró, y por causa de la conciencia: porque del Señor es la tierra y lo que la hinche.

29La conciencia, digo, no tuya, sino del otro. Pues ¿por qué ha de ser juzgada mi libertad por otra conciencia?

30Y si yo con agradecimiento participo, ¿por qué he de ser blasfemado por lo que doy gracias?

31Si pues coméis, ó bebéis, ó hacéis otra cosa, haced lo todo á gloria de Dios.

Siguiente Versículo 32
Compartir en Facebook

Capítulos

01 02 03 04 05 06 07 08 09 10 11 12 13 14 15 16

Acerca de 1° Corintios capítulo 10 versículo 22 al 31:

1° Corintios 10:22-31, (1Cor 10:22-31)

Plegaria del Día

Oración para el mes de febrero


Hoy inicia el mes de febrero y desde ahora pongo mi vida y mis planes en tus manos. Te suplico que nunca te apartes de mí lado, pues cada día que pasa yo preciso más de Ti.

Señor, vivimos tiempos agitados y hoy más que nunca la humanidad necesita de tu amor y tu misericordia. En esta oración te ruego por aquellos que sufren, por los enfermos, por los pobres y por los desamparados. Por favor protege a los inmigrantes, a los refugiados, a quienes sufren el dolor de la guerra y a aquellos que son injustamente juzgados.

Padre celestial, te pido que la luz de tu sabiduría derrote la oscuridad y su fulgor aclare la mente de aquellos que nos gobiernan, para que puedan tomar sus decisiones desde el amor, la bondad y la justicia.

Te pido también por mi vida, por mi familia y por mi hogar. Por favor en este nuevo mes danos sabiduría para tomar buenas decisiones, generosidad para compartir con los demás, fuerza de voluntad para no ceder ante las pruebas que se puedan presentar y fe, para comprender que tus planes son perfectos y que siempre atrás de cada gran esfuerzo se encuentra una gran bendición.

Amado Dios, saludo este mes de febrero con entusiasmo y alegría. Te entrego mi vida, mis anhelos y mis afanes. En este instante declaro que febrero será un mes de alegría y prosperidad, y cada una de mis actividades y obligaciones saldrán bien, Pues Tú Señor estás conmigo y donde Tú estás nunca faltará absolutamente nada.

Amén.