1° Corintios 11:1-25

1SED imitadores de mí, así como yo de Cristo.

2Y os alabo, hermanos, que en todo os acordáis de mi, y retenéis las instrucciones mías, de la manera que os enseñé.

3Mas quiero que sepáis, que Cristo es la cabeza de todo varón; y el varón es la cabeza de la mujer; y Dios la cabeza de Cristo.

4Todo varón que ora ó profetiza cubierta la cabeza, afrenta su cabeza.

5Mas toda mujer que ora ó profetiza no cubierta su cabeza, afrenta su cabeza; porque lo mismo es que si se rayese.

6Porque si la mujer no se cubre, trasquílese también: y si es deshonesto á la mujer trasquilarse ó raerse, cúbrase.

7Porque el varón no ha de cubrir la cabeza, porque es imagen y gloria de Dios: mas la mujer es gloria del varón.

8Porque el varón no es de la mujer, sino la mujer del varón.

9Porque tampoco el varón fué criado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón.

10Por lo cual, la mujer debe tener señal de potestad sobre su cabeza, por causa de los ángeles.

11Mas ni el varón sin la mujer, ni la mujer sin el varón, en el Señor.

12Porque como la mujer es del varón, así también el varón es por la mujer: empero todo de Dios.

13Juzgad vosotros mismos: ¿es honesto orar la mujer á Dios no cubierta?

14La misma naturaleza ¿no os enseña que al hombre sea deshonesto criar cabello?

15Por el contrario, á la mujer criar el cabello le es honroso; porque en lugar de velo le es dado el cabello.

16Con todo eso, si alguno parece ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios.

17Esto empero os denuncio, que no alabo, que no por mejor sino por peor os juntáis.

18Porque lo primero, cuando os juntáis en la iglesia, oigo que hay entre vosotros disensiones; y en parte lo creo.

19Porque preciso es que haya entre vosotros aun herejías, para que los que son probados se manifiesten entre vosotros.

20Cuando pues os juntáis en uno, esto no es comer la cena del Señor.

21Porque cada uno toma antes para comer su propia cena; y el uno tiene hambre, y el otro está embriagado.

22Pues qué, ¿no tenéis casas en que comáis y bebáis? ¿ó menospreciáis la iglesia de Dios, y avergonzáis á los que no tienen? ¿Qué os diré? ¿os alabaré? En esto no os alabo.

23Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fué entregado, tomó pan;

24Y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed: esto es mi cuerpo que por vosotros es partido: haced esto en memoria de mí.

25Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre: haced esto todas las veces que bebiereis, en memoria de mí.

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Acerca de 1° Corintios capítulo 11 versículo 1 al 25:

1° Corintios 11:1-25, (1Cor 11:1-25)

Plegaria del Día

Jueves Santo, significado y celebraciones


El Jueves Santo es el primero de los tres días catalogados como Triduo Pascual en el que se conmemora la Santa Cena de Jesucristo con sus Apóstoles, la Institución de la Eucaristía y el Sacerdocio.

Igualmente, el Evangelio pone de manifiesto en este día, el acto del Lavatorio de Pies, en el cual el Señor nos enseña que si realmente deseamos amar a nuestro prójimo debemos ser capaces de servir.

En la misa del Jueves Santo, el sacerdote que preside lava los pies de 12 feligreses para simbolizar el número de los apóstoles de Jesús. La ceremonia se suele celebrar por la noche, después del atardecer.

El Jueves Santo se celebra:

  • La Última Cena.
  • El Lavatorio de los pies,
  • La institución de la Eucaristía y del Sacerdocio
  • La oración de Jesús en el Huerto de Getsemaní.


Como tal, toda la cristiandad, tanto la Iglesia católica como las otras iglesias cristianas, conmemora el Jueves Santo con procesiones y celebraciones eucarísticas. 


El Jueves Santo tiene lugar durante la Semana Santa, el jueves anterior al Domingo de Pascua o de Resurrección.

Con el Jueves Santo acaba la Cuaresma y se inicia el Triduo Pascual, es decir, el periodo en que se recuerda la pasión, muerte y resurrección de Jesús, que se extiende del Jueves Santo al Sábado Santo.

Dos eventos de singular importancia tienen lugar este día según la Biblia: la última cena, donde se instituye la eucaristía y el sacerdocio, y el lavatorio de pies.

Este día, pues, se suele conmemorar la institución de la eucaristía mediante la celebración de los Santos Oficios, y se recuerda la agonía y oración de Jesús en Getsemaní, en el jardín de los olivos, la traición de Judas y el arresto de Jesús.


Última cena


Como última cena se conoce la comida que, en celebración de la Pascua, compartió Jesús con sus discípulos. En ella instituyó la eucaristía, también llamada comunión, en la cual Cristo deja su cuerpo y sangre transustanciados en pan y vino.

San Lucas, en el Nuevo Testamento, lo relata así: “Entonces tomó el pan y, habiendo dado las gracias, lo partió y les dio, diciendo: ‘Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria mía’. Asimismo, tomó también la copa, después de que hubo cenado, diciendo: ‘Esta copa es el nuevo convenio en mi sangre, que por vosotros se derrama’” (Lucas, 22: 19-20).


Lavatorio de pies


Cómo lavatorio de pies del Jueves Santo ?se denomina el evento en el cual Jesús, como un acto de humildad, lava los pies a sus discípulos, con la finalidad de dar un ejemplo de amor y servicio a los semejantes. De allí se desprende el mandamiento que Jesús hizo a sus discípulos: que debían amarse y servirse unos a otros.


Visita a los 7 templos


Una de las costumbres asociadas a la celebración del Jueves Santo es la tradicional visita a las siete iglesias o siete templos, que se puede realizar entre la noche de Jueves Santo y la mañana de Viernes Santo. Su finalidad, como tal, es agradecer a Jesucristo el don la de eucaristía y el sacerdocio, que instituyó aquella noche.


Monumento de Jueves Santo


Existe también la tradición de levantar el monumento de Jueves Santo, que es la capilla o altar donde se reserva la hostia consagrada desde el Jueves Santo al Viernes Santo. Ante él, se suele dar gracias al Señor por su pasión, con la cual redimió, según las Escrituras, a la humanidad.