1° Corintios 11:14-22

14La misma naturaleza ¿no os enseña que al hombre sea deshonesto criar cabello?

15Por el contrario, á la mujer criar el cabello le es honroso; porque en lugar de velo le es dado el cabello.

16Con todo eso, si alguno parece ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios.

17Esto empero os denuncio, que no alabo, que no por mejor sino por peor os juntáis.

18Porque lo primero, cuando os juntáis en la iglesia, oigo que hay entre vosotros disensiones; y en parte lo creo.

19Porque preciso es que haya entre vosotros aun herejías, para que los que son probados se manifiesten entre vosotros.

20Cuando pues os juntáis en uno, esto no es comer la cena del Señor.

21Porque cada uno toma antes para comer su propia cena; y el uno tiene hambre, y el otro está embriagado.

22Pues qué, ¿no tenéis casas en que comáis y bebáis? ¿ó menospreciáis la iglesia de Dios, y avergonzáis á los que no tienen? ¿Qué os diré? ¿os alabaré? En esto no os alabo.

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Acerca de 1° Corintios capítulo 11 versículo 14 al 22:

1° Corintios 11:14-22, (1Cor 11:14-22)

Plegaria del Día

Oración del Domingo de Pascua


Por la mañana, por la tarde, por la noche... ¡siempre!

Y cuando huía desesperanzado, me hiciste volver sobre mis pasos.

"¡Es verdad: ha resucitado el Señor!".

Me hiciste volver jubiloso al grupo de mis hermanos, para unirme de nuevo a ellos y celebrar todos juntos la alegría de la PASCUA: celebrar tu presencia, Señor, entre nosotros.

Porque sigues bendiciendo el pan, partiéndolo, dándote a ti mismo y siendo el centro de nuestra comunidad, que contigo resucita. Son la vida, la fraternidad y la esperanza lo que celebramos.

Otra vez la vida, la inocencia, la verdad, la luz. Tu PASCUA es una manera nueva de ver, abrazar y construir el mundo; una manera nueva de hacer la historia desde la luz siempre nueva y recién hecha del día supremo de tu Resurrección.

Sí, que el Amor y la Vida sean la última palabra en el libro de la historia de todos los pueblos de la tierra, porque no hemos nacido para el odio.

LECTURA DEL EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN