Ezequiel 1:1

1Y FUÉ que á los treinta años, en el mes cuarto, á cinco del mes, estando yo en medio de los trasportados junto al río de Chebar, los cielos se abrieron, y vi visiones de Dios.

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Acerca de Ezequiel capítulo 1 versículo 1:

El Libro de Ezequiel es el tercero de los Profetas Mayores en el Tanaj y uno de los principales libros proféticos del Antiguo Testamento, después de Isaías y Jeremías. De acuerdo con el propio libro, registra siete visiones del profeta Ezequiel, exiliado en Babilonia, durante 22 años (593–571 a. C.), a pesar de que es el producto de una historia larga y compleja y no preserva necesariamente las palabras mismas del profeta. Las visiones y el libro se estructuran en torno a tres temas: (1) Juicio a Israel (capítulos 1-24); (2) Juicio a las naciones (capítulos 25-32); y (3) las bendiciones futuras para Israel (capítulos 33-48). Sus temas incluyen los conceptos de la presencia de Dios, la pureza, a Israel como una comunidad divina, y la responsabilidad individual ante Dios. Su influencia posterior incluyó el desarrollo de las tradiciones místicas y apocalípticas en el judaísmo del Segundo Templo, el judaísmo rabínico y el cristianismo.

Estructura

Ezequiel tiene la amplia estructura de tres dobles que se encuentra en una serie de los libros proféticos: oráculos de aflicción contra el propio pueblo del profeta, seguidos de oráculos contra los vecinos de Israel, y finalizando en profecías de esperanza y salvación:

  • Profecías contra Judá y Jerusalén, capítulos 1-24.
  • Profecías contra las naciones extranjeras, capítulos 25-32
  • Profecías de esperanza y salvación, capítulos 32-48.4

Plegaria del Día

Oración de un niño con Síndrome de Down


“Señor, hoy he nacido. He partido de tu vida
para vivir con los míos hasta el día que Tú decidas.

Señor, hoy he nacido, y en los brazos de mi madre
se confunden las angustias con dos llantos semejantes.

Señor, porque tú lo sabes, ¿por qué he nacido distinto?:
distintos son mis ojitos, mis manitas más gordas
y mis labios y mi cara son diferentes…

¿Por eso llora mi madre? ¿Por ello me miran todos, como queriendo decir:
“con qué pena que has nacido”?

Señor, Tú que lo sabes, Tú que guías a la mente, diles con tu voz divina que yo también vivo y siento.
Que soy como aquellos arboles más débiles y pequeñitos, que soy entre las montañas solamente aquel cerrito.

Diles que juego y que bailo, diles que lloro y que río, diles que aprendo también y que correré con ellos.

Diles, Señor de los cielos, que yo también soy el hijo, que adoro a mis hermanitos cuando se ríen conmigo.
Y al hombre que desde lejos mira mi andar tropecino, dile también que me quiera porque yo también soy hijo.

Señor, Tú que comprendes cuánta alegría yo siento cuando feliz en mi casa con mis queridos juego,
Tú que conoces por dentro cuánto sueño, cuánto pienso,

Tú que has dado tu vida con idénticos desvelos con que han llegado otros niños, diles a todos mis anhelos.
Diles que canto y que quiero, diles que juego y que río, y diles siempre, Dios mío, que como ellos yo siento”.

Amen


Cada niño Con Síndrome de Down es un ángel del cielo que vive un tiempo entre los hombres para llenarnos de amor y paz.